Los terminales de pago inteligentes disminuyen los costes operativos de forma significativa: requieren menos hardware para comprar y reemplazar, permiten una gestión de dispositivos basada en la nube (menos llamadas de servicio in situ, actualizaciones más rápidas y supervisión simplificada de flotas) y ofrecen flujos de pago más rápidos y flexibles (menos tiempo de personal por transacción y menores gastos de energía y mantenimiento).